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RECOMENDACIONES PARA UN MEJOR MANTENIMIENTO EN SU VEHÍCULO.

  1. ¿Porque se debe cambiar el aceite de motor?
  2. Funcionamiento de las bujías.

 

 

  • 1. ¿Por qué se debe cambiar el aceite del motor?

El aceite es muy importante para el motor y no es exagerado decir que representa la sangre que hace que el motor dure lo que tenga que durar. Una de sus funciones clave es que trabaja removiendo el calor de las superficies con altas temperaturas.

Necesita cambiarse porque el aceite trabaja en un medio muy hostil y tiene que lidiar con altas temperaturas generadas por la combustión del combustible, ya sea nafta, gas o gasoil, al igual que a diario se somete a diversos contaminantes internos.

Así como en el cuerpo humano hay “órganos” que ayudan a limpiar ese fluido vital, en el motor los filtros de aire, de combustible y de aceite cumplen una función similar, y por eso también deben cambiarse de acuerdo con lo que indica el manual del vehículo, aunque lo aconsejable es hacerlo en cada recambio de aceite.

Norberto Grasso, Gerente de ventas de Chevron Oronite Brasil (suc. Argentina) y docente asociado a la Cámara Argentina de lubricantes, enumera lo que son capaces de hacer los contaminantes en el motor si no se cambia el aceite:

Hollín: es un carbón finamente dividido, culpable de la coloración negra de un aceite usado. Si el motor trabaja con exceso de hollín por no recambiar el lubricante a los kilómetros recomendados, la falta de dispersantes y detergentes causará un taponamiento en el filtro y en otras partes del sistema de lubricación, con lo cual se estará ante una lubricación defectuosa, con el consiguiente desgaste prematuro del motor y, como consecuencia máxima, su fundido.

Acidos: son producidos por la combustión y atacan los componentes metálicos del motor. El lubricante cuenta con los detergentes (antiácidos) que los neutralizan y evitan el ataque.

Agua: es sinónimo de corrosión. El aceite evita que el agua llegue a las partes metálicas, también mediante un aditivo específico ya incorporado.

Combustible: es una contaminación que se da muy seguido en motores diesel y nafta. Este pariente del lubricante, al entrar en contacto con él, lo primero que hace es diluirlo modificando para abajo la viscosidad, con lo cual se notará una merma de presión de aceite. Luego de esto ocurre una polimerización (proceso químico) del aceite que hace que aumente drásticamente la viscosidad y el mecánico tenga que abrir el querido motor con un abrelatas. Para minimizar esta contaminación se necesita revisar periódicamente inyectores, recambiar el filtro de combustible y cuidar que el filtro de aire se llene de tierra y/o arena.

Tierra y/o arena: la primera barrera para evitar esto es el filtro de aire y la segunda el de aceite. Si alguno falla este contaminante causará un desgaste severo en aros, camisas y cojines, ya que actúa como si fuera una lija.

A fin de cuentas el gasto generado por el recambio del aceite en toda la vida útil del motor es equivalente a sólo un 2 % del valor del auto. Ciertamente, no vale la pena arriesgar al motor por no hacer este mantenimiento.

Lo último: el recambio del aceite debe hacerse según el período sugerido por el manual del fabricante y ser de calidad API o ACEA (Ver recuadro) recomendada por el fabricante; nunca hay que agregar nada al aceite, ni usar lubricantes de calidad API o ACEA inferior a las recomendadas por períodos extensos.

 

 

 

 

  • 2. Funcionamiento de las bujías.

La bujía tiene dos funciones primarias:

  • Inflamar la mezcla de aire y combustible;
  • Disipar el calor generado en la cámara de combustión hacia el sistema de refrigeración del motor (rango térmico).

Transmisión del calor de la bujía a la culata: izquierda bujía de grado térmico elevado, derecha grado térmico bajo.

La bujía participa en el inicio de la tercera fase (combustión-expansión) del ciclo de cuatro tiempos.

Una bujía debe tener las siguientes características:

  • Estanca a la presión: a pesar de las distintas condiciones de funcionamiento no debe permitir el paso de gases desde el interior del cilindro al exterior del mismo.
  • Resistencia del material aislante a los esfuerzos térmicos, mecánicos y eléctricos: no debe ser atacado por los hidrocarburos y los ácidos que se forman durante la combustión. Debe mantenerse sus propiedades de aislamiento eléctrico sin partirse por las exigencias mecánicas.
  • Adecuada graduación térmica: para asegurar a la bujía un funcionamiento correcto, la temperatura de la misma parte situada debe oscilar entre 500 y 600 °C. La forma de la bujía y más concretamente la longitud del aislante central cerámico, darán la capacidad de transmisión de calor a la culata, lo cual determinará la temperatura estable de funcionamiento.

Las bujías convierten la energía eléctrica generada por la bobina del encendido en un arco eléctrico, el cual a su vez permite que la mezcla de aire y combustible se expanda rápidamente generando trabajo mecánico que se transmite al pistón o émbolo rotatorio (Wankel). Para ello hay que suministrar un voltaje suficientemente elevado a la bujía, por parte del sistema de encendido del motor para que se produzca la chispa, al menos de 5.000 V. Esta función de elevación del voltaje se hace por autoinducción en la bobina de alta tensión.

La temperatura de la punta de encendido de la bujía debe de encontrarse lo suficientemente baja como para prevenir la pre-ignición o detonación, pero lo suficientemente alta como para prevenir la carbonización. Esto es llamado «rendimiento térmico», y es determinado por el rango térmico de la bujía. Es importante tener esto presente, porque según el tipo de motor, especialmente el número de veces que se produce la chispa en la unidad de tiempo (régimen motor) nos va a determinar la temperatura de funcionamiento. La bujía trabaja como un intercambiador de calor sacando energía térmica de la cámara de combustión, y transfiriendo el calor fuera de la cámara de combustión hacia la culata, y de ahí al sistema de refrigeración del motor. El rango térmico está definido como la capacidad de una bujía para disipar el calor.

La tasa de transferencia de calor se determina por:

  • La profundidad del aislador;
  • Flujo de gases frescos alrededor de la bujía;
  • La construcción/materiales del electrodo central y el aislante de porcelana.